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MARK LANEGAN BAND "BLUES FUNERAL", NUEVOS Y PELIGROSOS SABORES.

Dale al 'Play' para comenzar el viaje....



....porque esto es lo que es este disco, un viaje a las entrañas de una personalidad fascinante y muy poco dada a encasillarse y a apoltronarse en su leyenda. "Blues Funeral", a través de los diferentes avances que 'Paulamule' nos ofrecía, no pintaba tan bien como al final ha sido. Tan sólo ha habido que quitarse algún prejuicio que otro (si es que alguna vez tuve alguno con este hombre) y tener una confianza absoluta en este gran artista para dejarte llevar y disfrutar el disco más variado de toda la carrera de Lanegan. A estas alturas lo veo como un 'pastiche' muy sereno jugando en terrenos tan peligrosos como la electrónica y las bases programadas. Pero todo está en su sitio aquí, no hay salidas de tono como, el también 'pastiche', "Welcome 2 My Nightmare" y sus jugueteos discotequeros. No, Mark Lanegan siempre ha sido una persona demasiado inteligente y extremadamente reflexiva para que su carrera no salga dañada en absoluto ni excesivamente cuestionada, al revés, sale reforzada con ese nuevo ímpetu creativo y esas irremediables ganas por evolucionar.

Todos sus colegas están aquí, su inseparable alma gemela Greg Dulli (Afghan Whings), su amigo y colega, Homme, y auténtico protector y mentor en su carrera en solitario, y el siempre interesantísimo Chriss Goss. ¿Y qué supone este disco? ¿Qué significa para todos nosotros? ¿Supone una continuación de aquel sorprendente "Bubblegum"?. En parte sí, en parte no; en parte sí porque aquí la experimentación electrónica y lo ritmillos pregrabados siguen aquella estela esbozada en "Bubblegum" y aquí ya no se esconden tanto como en el anterior. En parte no, porque la fresca variedad de este disco te atrapa irremediablemente en un mundo tenebroso y excitante, con una dulzura amarga a la par que inquietante teniendo momentos para todo; acústicos, otros guitarreros, otros más alternativos y unos cuantos apegados al 'techno'. La atmósfera siniestra 80's deudora de aquellos teclados tétricos (pero bailables) y bajos densos y atmósféricos han sido el timón que, en la sombra, han llevado a 'oler' a aquella época en gran parte de las canciones, a pesar de moderneces más actuales en su producción y el todavía apego que Lanegan le tiene a su faceta más desenchufada y desnuda.

Tras abrir el 'digipack' y quedarme impactado con las sugerentes e insanas instantáneas de nuestro protagonista me dejo 'engañar' por el comienzo industrial de "The Gravedigger's Song". Esperándome un album cuando menos saturadísmo en producción y ruidismo me encuentro rapidamente con la garganta de Lanegan que me atrapa sin remedio con su magnetismo en un corte de lo más industrial que tiene el disco. La sorpresa me abruma cuando la calma tensa y obsesiva de "Bleeding Muddy Water" se adueña de mi ser y se convierte, instantaneamente, en uno de mis temas preferidos evocándome en su sonido al "To Bring You My Love" de P.J. Harvey.Otros temas que me dejan embobado y absorto serían "St Louis Elegy" con esa atmósfera 'trip hop' de lo más inquietante y los coros fantasmales de Gregg Dulli sublimando otra composición de sobresaliente; y "Deep Black Vanishing Train" en donde la voz de Lanegan parece susurrarte el tema al oído reclamando el protagonismo vocal absoluto, como si Johnny Cash hubiese resucitado en su garganta.

Guitarras y guitarrazos haberlos haylos y ejemplos de ello se plasman en la machacona y pegadiza "Riot In My House" con un Josh Homme metiendo punteos 'bluesys' con esa afinación tan característica del guitarrista y "Quiver Syndrome" en donde la sombra de Garbage es más que evidente, ¡Qué morbo me produce escuchar este tema en la garganta de Shirley Manson haciendo un dueto sideral!¡Una línea vocal hecha por y para la sexy cantante! y un Lanegan cantando con más furia de lo acostumbrado.

"Gray Goes Black", "Ode To Sad Disco" y "Harvorview Hospital" son los cortes que más me remiten a aquellos 80's llenos de teclados por todas partes y oscuridad visual y temática. "Gray..." es el más siniestrillo de todo el album con esos punteos que remiten a The Cure o a Sisters Of Mercy, "Ode..." mejor lo dejamos....aunque se pega igual que "Disco Bloodbath Boogie Fever" de Alice Cooper. El último tiene un tufillo descaradísimo a 'The Edge' y a los u2 80's que se me hace bastante cansino, la verdad.

"Phantasmagoria Blues" y "Leviathan" tienen el dudoso papel de poner las cosas en su sitio y calmar el ambiente después de temas más rompedores (que no por ello mejores, ni mucho menos). La desnudez instrumental se apodera del primero sintiendo de nuevo el cantado susurro de Mark; en "Leviathan" la psicodelia electrónica se apodera de un tema lleno de cuerdas y acabado de manera magistral con unas armonías vocales que recuerdan a los mismísmo Beach Boys.

Con el flojito "Tiny Grain Of Truth" recordando a Trent Reznor en sus discos de pasajes instrumentales "GHOST I-IV" acaba un disco interesantísimo y al que se le saca el jugo poco a poco, sin prisas. La variedad de matices y la riqueza estilística han sido planteadas con mimo aquí así que no se debería de tener prisa en volver a redescubrir un album y un artista en movimiento y constante evolución.