NOTA: 90%
Orgulloso no, orgullosísimo de la música que se factura en nuestro país. Recuerdo a mitad de los 90's lo que renegaba de nuestras bandas nacionales, quizás cegado por el huracán Seattle, el nuevo Metal de Pantera y Sepultura, la explosión escandinava, el Neo Swing, quizás fueron demasiadas sensaciones venidas desde fuera de nuestras fronteras las que hicieron que viese a nuestras bandas con cierto recelo e indiferencia, siempre pensando a quien copiaban y en su mimetismo con las corrientes venidas de EEUU, UK y Suecia. Uzzhuaïa me abrieron los ojos, os lo aseguro, aquel disco de debut me dejó bien claro que, a pesar de influencias evidentes, se podía crear algo propio y personal así que, junto con aquel Sanatorio de Muñecos de Hamlet y bandas como Psilicon Flesh, Afraid To Speak In Public, Chococrispis y Groove Crew, me hicieron creer poco a poco en nuestro producto nacional tragándome mis infundados prejuicios. En esto, todo hay que decirlo, mucha culpa la tiene Mr. Carlos Tizón aka 'Nortwinds' creyendo siempre, reivindicando sin descanso a nuestras bandas patrias. Pues bien, una de las últimas a las que uno bien puede jactarse de sentirse orgulloso e hinchar pecho son, sin duda alguna, los albaceteños Angelus Apatrida que con su ya sexto álbum de estudio, Cabaret de la Guillotine (2018), nos vuelven a demostrar que son una de las bandas Trash más en forma ya no de España, que va, este término ya se les queda corto, sino de todo el puto globo terráqueo...