NOTA: 90%
Si se me permite el taco... ¡Jodó, jodó con los Killer Boogie!. Mr. Bernardo de Andrés no se equivocaba cuando, emocionado y excitado, me dijo que debía deborar el segundo disco de los Killer Boogie a la de yá!. Estos italianos provenientes de la capital del Imperio Romano me tienen absorvida la masa cerebral cada vez que los escucho, formados en 2014 en Roma por Gabriele Fiori (vocals, guitars), Luigi Costanzo (drums) y Matteo Marini (bass) (actualmente al bajo Nicola Cosentino) son un excesivo powertrio de retro fuzz y heavy psych que muy pronto fueron 'cazados' por el todopoderoso sello Heavy Psych Sounds. En 2015 publicaron su debut, Detroit (2015), una apabullante declaración de intenciones que nos dejaba claro que son unas bestias pardas amantes de bandas como Blue Cheer, The Stooges, MC5, Hendrix, Cream y Radio Moscow con retazos del mejor stoner 'colocado' 90's caso de Fu Manchu o Nebula. En 2016 sacaron un interesante Split con otras tres bandas, 4 Way Split, que confirmaba que esta banda son unos auténticos animales del todopoderoso sonido setentero y psicodélico.