NOTA: 85%
Les ha costado salir de su retiro en 2010 a este cuarteto de cafres de Ashville, North Carolina. La excesividad de sus giras, el abuso indiscriminado de sustancias espirituosas (y otras más dañinas incluso) además de su poca repercusión en ventas y seguimiento hicieron necesario un parón para desintoxicarse de los malos hábitos y tomar perspectiva y nuevas motivaciones. Estos cabrones nunca morirán y por mucho que tengan sus hígados a punto de explotar y su capacidad de aguante al límite siempre sabes que van a volver a levantarse para seguir pateando culos allá donde se les requiera para semejante cometido. Y así ha sido, Feed The Beast (2017) es su primer aviso en formato E.P., su primera advertencia de que han vuelto para quedarse y demostrar que todavía tienen las suficientes pelotas y mala hostia como tenían en aquel King Of Sleazy de 2004...

