
Hoy es un día como cualquier otro para recordar una de las escenas más magistrales y bizarras, porqué no decirlo, de "La leyenda del indomable" ("Cool Hand Luke"(1967)), del cine clásico 60's y a uno de los GRANDES en esto de ponerse delante de una cámara y darlo absolutamente todo, el inmortal Paul Newman. Pero centrémonos en la escena, cómo si de un combate de púgiles se tratase Luke Jackson (Paul Newman) se prepara para ganar una apuesta entre él y y los babosos apostantes presidiarios que odiaban a Luke pero en el fondo lo idolatraban por su insurgencia y rebeldía, el problema es que para ganar... le separaban 50 huevos que tenía que ingerir en una hora!!!. Y bien, ¿Se piensan que nuestro sufrido comedor de huevos no sufrió?, ¡Pues claro que sí!, aquellos años de finales de los 60 y primeros 70 empezaban a mostrar un cine crudo y real con actores que se implicaban al máximo en sus interpretaciones para hacerlas más reales (De Niro, Hoffman, Mc Queen,...) aun a riesgo de sufrir física y psíquicamente y de hecho Newman jamás fue para mí Newman en este film, Newman fue siempre Luke Jackson. Los sudores fríos fueron reales, la ingesta real en el rodaje no llegó a cincuenta huevos pero sí a algunas docenas y lo más curioso, el aumento de tamaño del estómago de nuestro protagonista a base de una dieta bien trabajada de "Ovoides" y litros y litros de agua. Momentos y matices los hay y muchos; el comienzo chulesco de la escena con el planteamiento de la apuesta con un Luke inmutable, el "entrenamiento" especial al que es sometido por su "manager", el plano claustrofóbico de la pasta y los presidiarios rodeando el comienzo de la gesta, el parón estratégico de una tensión sin igual cuando todavía no se daba nada por él a mitad del empacho y el climax final en donde hasta saboreamos (o vomitamos, según se llegue a esta parte) el olor a putos huevos cocidos. Magistral , no creen?.



