SEPULTURA "MACHINE MESSIAH" (2017), INSPIRADOS AL MÁXIMO CONTRA LA MÁQUINA!!!

NOTA: 90%

Siendo un fan incondicional de Sepultura tengo que reconoceros que llevaba casi veinte años sin escuchar un disco entero suyo. No me agrada confesar esto. Desde la partida de Max Cavalera tras Roots (1996), la obra maestra de los de Belo Horizonte, nada volvió a ser igual para mí, Max era la cara y el carisma de Sepultura y, a pesar de que Andreas Kisser, Paulo Jr. e Igor Cavalera retornaron furiosos con Against (1998), no me convencieron con esa mezcla de Nu Metal, Metalcore y 'rap metal'. Sé que la carrera de los brasileños no se ha estancado, que han probrado diferentes estilos y no han querido hacer un disco igual siempre ofreciendo propuestas distintivas como, por ejemplo, sus excelentes incursiones en el Metal Progresivo con Dante XXI (2006) y A-Lex (2009) pero nunca llegaba a escuchar un disco entero, pesaba demasiado el apellido Cavalera...

Perdona el término y la expresión pero 'Yo soy el Enemigo'!!!...



Pues bien, 'el duelo' está superado porque estoy devorando como nunca el disco que hace 14 el la discografía de Sepultura. No sé cuál es la  razón, o quizás sí, pero todo me encaja en este disco, no me aburre, no veo una nueva revisitación de Roots, no es de ninguna manera un 'refrito' estilístico sin gracia adaptado a las nuevas tendencias a pesar de que la paleta sigue siendo amplia y rica en matices y estilos. El concepto es bien claro, la tecnología ya está dominando nuestras vidas, nuestra rutina, estamos cada vez más robotizados y mediatizados por la máquina y aquí los brasileños la ponen en tela de juicio curiosamente con un disco que huye de uno de los parámetros sónicos tradicionales de la banda, los sonidos industriales. Los 'loops' y las programaciones han desaparecido por completo ofreciendo un disco muy 'humano' y orgánico, con unas composiciones que huyen definitivamente de arreglos tecnológicos para reecontrarse con orquestaciones exóticas, órganos Hammond, percusión tribal, etc,... todo ello dentro de la batalla estilística que se plantea entre el hardcore metal del virulento "I Am The Enemy" y la mixtura de sonoridades y cuerdas que ofrecen "Phantom Self", "Sworn Oath" o la especialísima instrumental "Iceberg Dances" adornando con Progresivo, órganos 70's y guitarra española con el Trash de la vieja escuela un temazo como la copa de un pino.

Mención hay que hacer a sus intérpretes y compositores porque Andreas Kisser se le nota claramente inspirado, Derrick Green ofrece lo mejor de sus cuerdas vocales tanto en melódico como con sus gigantescos guturales y, bueno, la labor del chaval Eloy Casablanca es para quitarse el sombrero haciéndote olvidar a Igor y convirtiéndose en el palpitante corazón de una banda que ha vuelto a brillar para mí al máximo nivel quitándome definitivamente viejos prejuicios y desengaños.



1 comentario:

bernardo de andres herrero dijo...

no esperaba nada de ellos bueno hace decadas que no sabia nada positivo de la banda y vas y me dices que esta genial. Pues va a ser que tendre que mirar la vista hacia los brasileños de nuevo