STRAPPING YOUNG LAD "CITY" (1997), EL ARMAGGEDON APOCALIPTICO HECHO DISCO!!!


Sigo saldando deudas con la ronda de PAALM sobre algunas bandas que me han llamado la atención o me marcaron en su momento pertenecientes a esos sellos más modestos o pequeños.

Ya lo avisé/advertí, a Strapping Young Lad les tenía muchas ganas, y no podía dejar pasar esta oportunidad al ponerse en el punto de mira el "City" (1997) de los canadienses en la ronda en la que Vinny Gonzo propuso el sello 'Century Media'. Este álbum me marcó en una época muy determinada de finales de la década de los 90, en plena eclosión del Rock y el Metal Industrial con bandas tan icónicas de aquellos años como Ministry, Godflesh, Marilyn Manson, Skinny Puppy, Fear Factory o, cómo no, Nine Inch Nails, con ritmos vertiginosos o pesados y oscuros, riffs asesinos, dobles bombos como metralletas y apología apocalíptica muy característica de aquellos últimos años antes del nuevo siglo en los que se cuestionaba en todo momento al hombre y su dominación/sumisión sobre la máquina (¿Influenciarían estas bandas a los hermanos Wachowsky en "Matrix"?).


Espero que estés preparado para la patada sónica que se te viene encima porque Devin Townsend no te lo va a poner nada fácil...¡Que todo Diossss salude a la 'Nueva Carne'!!!...



Si hay tres discos en los que siempre he sentido el advenimiento del apocalipsis y el Caos, el 'armaggedon' más destructor o una Tercera Guerra Mundial en ciernes, esos álbumes siempre fueron el "Psalm 69: The Way To Succeed and The Way To Suck Eggs" de Ministry, "The Downward Spiral" de Nine Inch Nails y este "City" que tenemos ahora mismo desquiziando Pupilandia.

El segundo álbum de Strapping Young Lad tras el virulento también "Heavy as a Really Heavy Thing" del '95 supone un cambio significativo en la manera de componer de su líder, Devin Townsend. Si "Heavy..." fue un trabajo 'do it yourself' en donde él se encargó absolutamente de todo, en "City" compartió ya labores compositivas con Jed Simon (guitar), Byron Stroud (bass) y Gene Hoglan (drums) mejorando el resultado final de los temas y puliendo la producción al máximo para tener este explosivo artefacto a punto para ese hipotético 'final de los días'.

En aquellas primeras escuchas me quedaba sin palabras, abrumado ante tanta mala baba y poder sónico exterminador y aún hoy en día sigo sintiendo lo mismo. No ha pasado el tiempo por "City", no suena para nada desfasado o producto de una época ni estilo determinado.

Siempre sentí esta colección de canciones como una lucha entre el hombre y la máquina en la que el ser humano luchaba contra su propio invento pero fenecía a las primeras de cambio con los dos últimos cortes que anuncian el nacimiento de una nueva era dominada por la máquina.



Tras la 'intro' "Velvet Kevorkian" que te empieza a avisar de lo que se avecina, comienzan las hostilidades y lo repito en mayúsculas, HOSTILIDADES!! porque "All Hail The New Flesh" es un pelotazo 'grindcore'/industrial que te ha agarrado ya por los huevos y no te va a soltar, ni mucho menos, para cuando el destructor y esquizoide caos de "Oh My Fucking God" se despliegue ante tus ojos y orejas. Se nota la bipolaridad de Devin en este tema porque es loquísimo de cojones chicos.

"Detox" sigue la tónica sónica pero está mejor construido, ya no es tan caótico, añadiendo muchos cambios y elementos atmósféricos, progresivos y sonando por momentos a los riffs 'groove metal' de Dimebag Darrell. "Home Nucleonics" es el corte más hardcore/industrial del conjunto, sí, hay Death Metal y Trash pero el ritmo de batería de Hoglan lo dice todo además de los extremos alaridos de Townsend.

"We Ride" es el tema menos virulento y más asequible a oidos finos, con una melodía muy marcada, un tema con mucho 'groove', con samplers industriales y loops que toman protagonismo en el mismo plano que las guitarras que no son tan vertiginosas. "Underneath The Waves" te podría recordar a unos Fear Factory de psiquiátrico, otro temazo con un poder exterminador tremendo.

Y llegamos a los dos temas finales, los más atmosféricos y menos hostiles sonicamente hablando, con las máquinas reinando ya sobre la faz de la tierra; "Room 429" es lo más cerca que Devin Townsend podría estar de ser un 'crooner' oscuro e industrial al piano, con una voz respetando los cánones melódicos y cantando 'normal', es decir, muy bien. "Spirituality" finaliza este extremo y virulento viaje con un riff gigantesco y amplificado lleno de épica y atmósferas apocalipticas para que Devin Townsend cierre este trabajo mecido por el caos y la destrucción que ha dejado a su paso.

2 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

Vaya comienzo en plan Stooges Grito y ritmo acelerado. Voy a agenciarmelo me he quedado prendado

PUPILO DILATADO dijo...

bernardo - Reconozco que Strapping Young Lad son para momentos muy determinados pero si estás cabreado o quieres meterte en el rollo apocalíptico industrial son absolutamente ideales.