NOTA: 90%
Esperando ver ayer otra nueva película de animación en familia, por suerte, la cosa dió un giro de 180º y pude ver una largometraje como hacía mucho tiempo que no veía, limitado como está uno a ver 'monigotes animados' y efectos especiales. Una ficción que te hace pensar, que te hace replantearte cosas y que, incluso, genera un pequeño y sano debate en el coche de camino a casa. La película es el segundo trabajo en largo de Matt Ross (Silicon Valley, Big Love,...) que no ha reparado en ideas y concepto a la hora de trazar una trama mordaz y rebelde contra el Capitalismo Yankee y la sociedad consumista en la que anda (y andamos) inmersos.
